25/7/16

Mis ojeras son un nido negro.


Mis ojeras son un nido de cuervos negros como la noche, y en ellas duermes tú con tu pelo revuelto y tus pequitas en la espalda. Mis ojeras solo son un nido, mi nido, nuestro nido. Un nido donde duermes, te corres y te abrazas a mi cuerpo para encontrar la calma.

22/7/16

Leo poemas tristes de una madre que ya no es madre.

(autor desconocido)


Leo poemas de una mujer triste que deseaba amamantar a su cachorro pero que jamás llegó a hacerlo. Leo poemas que escribe una madre que ya no es madre y siento el dolor de su pecho en mi pecho, a pesar de que quizá jamás sabré que es alimentar a través del cuerpo.
Leo poemas tristes llenos de esperanza, sangre, dolor y muerte, e imagino el sufrimiento de ver morir a una parte de ti que todavía no conoces pero que te late, dentro, y que ya quieres con toda tu alma. Leo poemas tristes mientras me acaricio el vientre y lo palpo, lo palpo, lo palpo, intentando calmar el dolor del corazón que ahora mismo grita pero no lo demuestra.

21/7/16

antes de que muera de frío

tengo las ojeras marcadas, como siempre,
y los labios agrietados por el frío,
las manos heladas como el hielo,
y los pies cansados de caminar tanto.
tengo todo lo que tuve encerrado en una caja de zapatos
que ya no quiero abrir por miedo a recordar demasiado,
también tengo todo eso que escribí y no dije encerrado,
guardado bajo toneladas de polvo y culpa,
esperando a que pase el tiempo y ya nada importe.

siento la soledad de estas cuatro paredes a las que
llamamos hogar en mi cuerpo,
y limpio para no pensar.
froto los armarios blancos de la cocina,
el frigorífico blanco amarillento del paso de los años,
los cristales de la ventana que siempre miro al desayunar,
y nada.
siempre es nada.

huelo las flores de los jarrones,
y las del jardín,
y las que no huelen,
y las que ya han muerto.

tengo papeles y papeles llenos de anotaciones bajo mis brazos,
esperando a que deje de escribir y muera,
para escribir en ellos cosas sin sentido, sin importancia, sin nada.
esperan a que el dolor se calme y mis dedos dejen de teclear,
pero no puedo,
no puedo,
no puedo.

he pensado en qué lugar hubiese sido nuestro primer encuentro,
nuestra primera caricia, beso, palabra cara a cara.
he pensado en todo lo que quisimos decirnos y
por miedo,
como siempre,
nos obligamos a callar.

pero el tiempo pasa y todo lo cura,
compañero.
las heridas dejaron de doler y ahora solo escuecen,
pero llegará el día en el que le herida sea cicatriz,
y ya nada duela, ni escueza.
llegará el día en el que la herida que ahora es cicatriz,
solo sea un trozo más de piel,
de poros, de vellos finos y blanquecinos,
porque la herida, compañero, la herida de verdad,
no deja marca visible.

19/7/16

todo lo que toco lo destruyo.

me he deshecho de algo que llevaba años ligado a mí y ahora me siento extraña. noto como mi cuerpo cambia y cambia y me siento más perdida que nunca a pesar de que por fin, tengo las cosas claras. intento concentrarme en leer demasiado antes de dormir y de la siesta pero siempre que tengo el libro en las piernas, acabo acordándome de quien no debo y todo se desmorona.
siempre que tengo que tomar alguna decisión importante, en mi cabeza suena un "¿qué hubiese opinado D. de esto?" y entonces sé si lo estoy haciendo bien o lo estoy haciendo mal.
pensar en D. me entristece demasiado, tanto que a veces no puedo soportarlo y me encierro en mí misma y no siento la necesidad de nada más. echo de menos su voz, su risa y su olor a melón. echo de menos que me sacara toda la tristeza de dentro y solo dejase en mí alegría y carcajadas.
la piel cada día se me desquebraja más y hace que me sienta horrible cuando me miro al espejo. si hubiese podido elegir si tener este tipo de piel u otro, hubiese elegido este. supongo que el dolor, el picor y las miradas extrañas de la gente hacen que me sienta plena de vez en cuando, aunque no sea comprensible.
sigo escribiendo con letra ilegible en la cantidad de libretas a medias que tengo sobre la estantería, contando todo y nada al mismo tiempo, garabateando estupideces.


25/5/16

miércoles.

hace tiempo que no puedo dormir con tranquilidad. en el momento en el que cierro los ojos, un montón de pesadillas albergan mi cabeza y aunque sé que todo es producto de mi imaginación, no puedo deshacerme de ellas. no es la primera vez que sueño con que pierdo algo, con que pierdo a las personas que quiero o que todo lo que estoy viviendo es tremendamente extraño. cuando tengo ese tipo de sueños, siento que nada de lo que está pasando es real pero al mismo tiempo siento un vacío inmenso dentro de mí que hace que me lo cuestione todo.
hoy he estado leyendo sobre la manera que tenemos los seres humanos de amar y amar y amar. cada persona ama de forma distinta, quiere de forma distinta, toca de forma distinta... y aun así, sabiéndolo y siendo conscientes de todo ello, no aprendemos a vivir con ello. es decir, sabemos que es algo que ocurre, que está ahí, que es real y lógico, pero no somos capaces de asumirlo y acostumbrarnos a ello y siempre que no nos quieren como queremos nosotros, nos sentimos culpables.
hace años que me siento culpable,
quizá desde hace dos o tres relaciones.

16/5/16

Quiero buscar, algo que merezca la pena,
que haga que los dos estemos en paz,
en casa.

Quiero buscar algo que haga que el campo,
nuestro puro y único campo,
se convierta en una manta de jazmines y amapolas,
en la que tumbarnos y hacer el amor mirando al cielo.

Quiero convertir todos esos miedos en monstruos inofensivos,
construir una casita a base de caricias a orillas del lago,
caminar sin ropa sin miedo a críticas.

Quiero todo lo que no tengo y por eso,
te quiero a ti, que estás lejos, que no me ves, que no me oyes.
Las palabras son vacío, precipicio, miedo en las entrañas.

11/5/16

relfexiones de.

suena Islands de The XX mientras Gato me lame los dedos. y los lame, los lame, los lame.
noto como el final de mi coleta roza mi espalda, haciéndome cosquillas.
ayer fui a la biblioteca, por fin, después de tanto tiempo sin perderme entre sus paredes repletas de carteles que fomentan la lectura y libros viejos y nuevos. ayer miré tapas, letras, páginas, e intenté recordarme entre algunas de ellas.
yo he cambiado, pero los libros no. los libros siguen en el mismo estante, quizá en el de al lado, quién sabe, pero lo que hay en su interior sigue siendo lo mismo. los personajes, la trama, las actuaciones y las decisiones de éstos siguen siendo las mismas.
a veces me pregunto cuántas veces cambiamos a lo largo de nuestra vida. yo no soy la misma que era cuando tenía 6 años: ahora no me gusta la lechuga y no soy capaz de callar mis opiniones. tampoco soy la misma de cuanto tenía 15: no siento la necesidad de contentar a todo el mundo y no busco el amor en lo macarra y en lo no-ético.
sin embargo, podría decir que soy la misma que cuando tenía 20 años, pero quizá con más conciencia sobre las cosas, más cultura, más carácter, más amor para dar.
me pregunto si todas esas personas por las que estamos rodeados también cambian. me pregunto si nuestros padres, esos que se pegan hasta las tantas viendo la televisión en el sofá, esos que nos dan un beso de buenas noches porque no asumen que ya somos mayores, esos, esos mismos, ¿también cambian? ¿en qué hemos cambiado en realidad a lo largo de los años? ¿cuántas veces?
los errores hacen que aprendamos, que no queramos volver a repetir el error del que salimos ardiendo, y si volvemos a cometer un error del que salimos ilesos, intentar no chamuscarnos en el camino.